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La Escaramuza Familiar: La Realidad Diaria de la Familia Adictiva

La Escaramuza Familiar: La Realidad Diaria de la Familia Adictiva

Saturday, December 19, 2015 Author: Susan Jackson, MFT, MS Categories: Family System
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Al trabajar con la familia adictiva por muchos años he encontrado que hay siete realidades importantes que afectan la recuperación de la familia. Una de esas realidades es lo que llamo la escaramuza familiar. Elijo la palabra escaramuza para describir la realidad diaria de la familia adictiva porque la palabra escaramuza, que se asocia generalmente al futbol o a una cierta práctica del deporte, es una palabra que describe exactamente la realidad adictiva de la familia. La palabra escaramuza originó en Inglaterra en el final del siglo 1400 y literalmente significa, “una lucha dura y vigorosa que puede conducir a una batalla sangrienta.” En la familia adictiva hay siempre una lucha dura y vigorosa diaria cuando existe el alcoholismo o la adicción de droga. Es un combate diario feroz. La gente que ha crecido en una familia adictiva entiende la intensidad de esta lucha diaria pero no siempre la severidad de ella.
Yo he observado y he aprendido que la mayoría de las familias adictivas sufren las mismas realidades. La primera de estas realidades que las familias adictivas tengan en común es que todas aguantan el Pathos, una palabra Griega que significa dolor profundo y el sufrimiento emocional. Sus vidas han crecido tristes, una existencia pesada. La segunda realidad es lo que he identificado como abstruso, que significa encubierto, ocultado. Los familiares esconden secretos durante tanto tiempo que se conviertan en abstrusa. Su secreto ahora tiene un secreto que sea complejo y cada miembro de la familia se vuelve enigmático el uno al otro. La tercera realidad es cómo la familia sufre junta emocionalmente como una completa unidad de la familia. Su sufrimiento emocional, su pathos, se sincroniza y se integra en el sistema de la familia. La cuarta realidad es lo que yo llamo incongruencia grave. Es la constante incongruencia experimentada de cada miembro de la familia. Esta incongruencia afecta sus vidas espirituales, emocionales y mentales y crece más distante con la progresión de la adicción. La familia no está ni enterada de cómo profundamente es incongruente se han convertido en cada uno de estas áreas vitales.
Estas primeras cuatro realidades se funden eventualmente junto y que se convierten en la quinta realidad: La Experiencia de Ira. La cólera y la rabia de cada miembro de la familia emergen en ira. En las etapas pasadas de la adicción infectan a la familia con la ira que gobierna en sus corazones y mentes. Deseando venganza contra el adicto la familia con frecuencia busca oportunidades de conseguir venganza. Desafortunadamente esa venganza puede convertirse en la realidad del homicidio y o del suicidio.
Las realidades combinadas contribuyen a la escaramuza de la familia, la lucha agitada y vigorosa. Sin resolver, la lucha puede conducir, y con frecuencia conduce, a una batalla sangrienta. Cuando las familias tratan y resuelven las primeras seis realidades, se alcanza La Séptima Realidad: la Coherencia Profunda. Coherencia Profunda, la exposición de todos los secretos abstrusos donde todo cabe junto.
Al pasar los años he observado al adicto o al alcohólico entrar en tratamiento, ellos y su familia no van más allá de la primera orden del cambio cuando una segunda orden del cambio es esencial para su éxito. La primera orden del cambio es entrar en el tratamiento o programa y educar al adicto o al alcohólico y a su familia de la magnitud del problema. La segunda orden del cambio es el proceso del cambio curativo y a largo plazo de la forma de vida y del comportamiento. Esto viene de identificar las realidades que todos están viviendo. Es esencial que el tratamiento de la familia sea tan intenso y a largo plazo como el tratamiento individual del adicto o alcohólico.
En mi libro La Escaramuza Familiar: Una Introducción a las Siete Realidades de la Familia Adictiva, describo cada realidad con un “juego de escaramuza” para ayudar a resolver la aplicación de esa realidad, un paso hacia coherencia profunda. La familia es con frecuencia confusa a la situación en que se encuentra. No entienden como el adicto/el alcohólico ha ganado una tolerancia a la sustancia que están abusando, ellos, la familia, han ganado una tolerancia al comportamiento anormal que acompaña la adicción.
Por este motivo a veces les dicen a las familias en tratamiento que ellos son “tan enfermo como el adicto o alcohólico”. La familia puede encontrar esto insultante. Confundido ya en qué les está sucediendo en el actual momento, ellos encuentran difícil abrazar el concepto que son también enfermos. Después de aceptar la realidad, los miembros de la familia desean saber cómo sucedió que se enfermaron, adictos a los comportamientos anormales asociados a vivir con la adicción.
Las Siete Realidades de la Familia Adictiva describen en detalles exactamente cómo la familia se hizo tan dependiente en comportamientos adictivos como el adicto y/o el alcohólico. Los profesionales que trabajan en el campo de la adicción entienden la importancia de tratar a la familia entera. Qué he identificado, para la mayor parte, es nada nuevo, con excepción de las palabras y de los términos. Lo que es nuevo es cómo ayudar a las familias adictas a romperse su negación, a abrazar su realidad y a entender la importancia para el tratamiento a largo plazo de la familia.
Usar un término como escaramuza ayuda a la familia a ser enterada que las reglas adictivas de la familia son siempre rigurosas e implacables. La confusión a la familia es por qué las reglas rigurosas e implacables deben ser experimentadas por todos. Ayudando a la familia a identificar las reglas basadas en las realidades que han vivido les ayuda a romperse con la negación y prepara la familia para la recuperación a largo plazo. Aprenden que estas reglas asumidas han forzado a los miembros de la familia a colocarse en específicas “posiciones de equipo” (recuerde que es una escaramuza).
Por ejemplo, una regla asumida en la familia adictiva puede ser que cada miembro de la familia debe tomar un lado, o con el alcohólico o con el co-dependiente, y después elegir la ofensa o la defensa para el día. Es siempre una conjetura. El adicto o el alcohólico determinan estas reglas por infligir emocionalmente su adicción sobre miembros de la familia con expresiones faciales enojadas y comportamiento imprevisible. La regla asumida llega a ser implacable porque el comportamiento imprevisible del adicto o del alcohólico es con frecuencia abusivo. Viviendo con estas reglas rigurosas e implacables finalmente se hacen a ser incómodamente familiar. Los síntomas de la depresión, de la ansiedad y de la rabia emergen.
Mientras que trabaja con la familia adictiva es importante que el consejero asista los miembros de la familia en identificar incongruencia que la familia puede experimentar. Distinto de la familia sana que es típicamente congruente en estas áreas, la familia adictiva frecuentemente está confundida sobre donde están emocionalmente, mentalmente, y espiritualmente. Puesto que han ajustado a vivir con reglas implacables y rigurosas incómodamente familiares, nada que dicen o que lo hacen es congruente con cómo se sienten. Son desgraciados, generalmente inconsciente de la profundidad de su miseria. En la etapa actual de la adicción de la familia (el medio a la última etapa), la condición de la familia adictiva da vuelta al grave. Es incongruencia grave, y cada miembro de la familia la aguanta.
La última meta es la experiencia de la Séptima Realidad y según lo indicado antes, es la Coherencia Profunda, la comprensión que ocurre cuando se exponen los secretos y la vergüenza desaparece. Definir la experiencia adictiva de la familia con su propia escaramuza hará más simple para que los individuos identifiquen su propia prueba personal y dolorosa y se relacionen con otros individuos que han sufrido la misma mental, emocional, y espiritual angustia.
Mientras que trabaja con las familias que han sufrido de la destrucción de la adicción, también he aprendido y sé que la familia se puede curar.
Es mi deseo sincero que con entender las Siete Realidades de la Familia Adictiva, el acercamiento al tratamiento para la familia será más comprensivo y a largo plazo. Espero que comencemos a tratar a los miembros de la familia como sus contrapartes adictas.
Muy importante en el tratamiento de la familia es la inclusión de un grupo de padres. Los padres necesitan aprender cómo evitar el comportamiento negativo que ése conduce a la escaramuza diaria. Además, muchos padres que se recuperan necesitarán habilidades de afrontamiento de auto crianza para resolver la falta de crianza de su familia del origen.
Cuando las familias adictivas entienden las realidades que experimentan diariamente, pueden tomar una decisión para conseguir el tratamiento más pronto, mejor antes que adelante. La “batalla sangrienta, la lucha dura y vigorosa” se puede terminar. En su lugar, la paz y la serenidad tendrán la oportunidad de alcanzar a la familia. Es la paz y la serenidad que pueden venir solamente de entregarse a un poder mayor que ellos mismos.

Susan Jackson Directora Clínica His House New Creation

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